Mes de las Infancias
El Mes de las Infancias nos recordó el valor del tiempo compartido, del juego que humaniza y de la alegría que impulsa nuestra misión educativa.
Como comunidad que aprende, celebramos el cierre del Mes de las Infancias reconociendo la hondura de cada gesto que, en los más pequeños, nos invita a descubrir la alegría esencial del encuentro. La tarde compartida —marcada por el juego, la risa y la espontaneidad— nos recordó, una vez más, que la educación se nutre de esos espacios donde la vida se despliega con libertad y sentido.
En este camino, asumimos la importancia de ofrecer tiempos que acompañen la construcción de la persona y favorezcan su crecimiento integral. Por eso, elegimos una expresión que ilumina este recorrido y nos ayuda a mantenernos atentas y atentos a lo esencial: ese tiempo no apurado, tiempo de juego, que abre horizontes y humaniza.
Así concluimos este mes, agradeciendo lo vivido y renovando nuestro compromiso educativo desde la mirada amplia y esperanzada que inspira nuestra misión.
















